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La frustración en los niños. Parte I

«Aprender a tolerar la frustración facilita que nos enfrentemos con éxito a la vida. Cuanto antes aprendamos, mejor»

Hola de nuevo!

Hace ya un tiempo, una de nuestras amigas pidió que tratáramos este tema y me pareció un tema interesante a la vez que importante para que nuestros hijos vayan, poco a poco, aprendiendo que, en esta vida, no todo es como nosotros queremos, no todo es ganar ni ser los primeros y no tiene que pasar nada!

¿Qué es la frustración?

La frustración no es otra cosa, que eso que sentimos cuando un deseo o una ilusión no se cumplen. A casusa de ésto, los niños, al igual que nosotros, experiementan una serie de emociones como enfado, tristeza, angustia, ansiedad, etc. A la vez, no dejan de ser vivencias personales, por lo que cada persona se va a enfrentar a ello de manera diferente.

Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o malestar que nos puedan ocasionar. Por tanto, se trata de una actitud y como tal, puede trabajarse y desarrollarse.

En la etapa infantil, nuestros hijos suelen pensar que todo gira en torno a ellos, que todo lo merecen y que tienen que conseguir lo que piden al momento. No saben esperar, porque aún no tienen desarrollado el concepto de tiempo, ni tienen la capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás. Es ahora cuando tenemos que empezar a enseñarles a tolerar el malestar que provoca la frustración y enseñarles a hacer frente a situaciones que no son como ellos esperaban.

Si nosotros les damos a nuestros hijos todo lo que piden no tendrán esa sensación que provoca el no lograr lo que deseamos, y por tanto no sabrán lo que es la frustración y ello traerá como consecuencia adultos que seguirán sintiéndose mal cada vez que no logren lo que quieren y esto, por suerte o por desgracia, ocurre muy a menudo cuando se es adulto.

Caraterísticas de niños con poca tolerancia a la frustración

En general, los niños que tienen poco tolerancia a la frustración se caracterizan por:

  • Tienen dificultades para controlar sus emociones
  • Son más impulsivos e impacientes
  • Buscan satisfacer sus necesidades de manera inmediata, por lo que, cuando no consiguen lo que desean al momento, tienen rabietas, llantos muy exagerados y desmedidos
  • Son exigentes
  • Pueden desarrollar cuadros de ansiedad o depresión ante conflictos o dificultades mayores
  • Creen que tienen derecho a todo, que todo gira en torno a ellos, por lo que sienten cualquier límite como injusto ya que va contra sus deseos. Tienen dificultad para entender porqué no se les da todo lo que quieren
  • Tienen baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad
  • Piensan de una manera radical, todo es blanco o negro

 

Muchos padres intentan o intentamos reducir las fuentes que causan frustración en nuestros hijos y terminamos convirtiendo cualquier fracaso en un nuevo éxito. Para evitar esto los padres tenemos que evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad.

Causas de frustración

Aunque no es exactamente literal, sí me gustaría dividir y explicaros las causas más habituales de frustración. Veamos:

  1. Causada por los adultos, podemos con facilidad causar frustración en nuestros hijos tan pronto como ellos notan que se les está forzando a algo. Se suelen parar en seco y aparecen las rabietas, enfrentamientos…puede ser por motivos como la ropa que se quiere poner, la hora de llegada…Cuando se sienten forzados pueden reaccionar así, por eso, me habéis leído muchas veces que es positivo explicar, dar opciones, dialogar…para evitar estas situaciones
  2. Causada por otros niños, los niños se sienten atraídos por sus iguales y en la mayoría de las ocasiones harán verdaderas amistades que pueden durar toda la vida. Pero incluso los mejores amigos a menudo se frustran mutuamente, hieren sus sentiemientos…porque en ocasiones les sigue siendo complicado ponerse en lugar del otro. Hay que ir poco a poco, trabajando las distintas habilidades sociales y ayudándole a trabajar su capacidad empática
  3. Causada por objetos, las cosas, juguetes, con los que los niños interactúan, con frecuencia, sobre todo en edades más tempranas, no se comportan como los niños quieren y esto hace que se enfaden, lloren…esta «lucha» es bastante educativa, siempre que se encauce bien y con paciencia. Un poco de frustración de este tipo es buena para continuar investigando, pero si se enfrenta con mucha asiduidad a tareas que son imposibles, abandonará (este es uno de los motivos por los que se insiste en que, por ejemplo, se compren juguetes siempre adecuados a la edad)
  4. Causada por su propio cuerpo, cuando nuestros hijos entienden cómo funciona algo, para qué sirve, pero no tiene aún la fuerza, o la coordinación necesaria para usarlos, aparece en ellos esta frustración y por tanto el deseo de abandono. Los niños no necesitan cuartos enteros llenos de juguetes y objetos caros, necesitan que lo que tengan sea adecuado a ellos

 

Para terminar esta primera parte, recordad lo que muchas veces digo, los enfados, las rabietas…cuando son «normales», de intensidad y duración lógicas y no influyen en el normal desarrollo del niño, no tienen porqué preocuparnos más de lo habitual.

En el siguiente post veremos qué técnicas y consejos son beneficiosos para trabajar la tolerancia a la frustración y hacer que nuestros hijos crezcan felices.

 

 

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